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VIRGEN DE GÁDOR - BERJA (ALMERÍA)

   La ciudad de Berja se encuentra enclavada en la comarca de la baja Alpujarra almeriense, en las faldas de la Sierra de Gádor. Sus tierras, según una milenaria tradición, recibieron la Buena Nueva de manos del varón apostólico San Tesifón, en el siglo I de nuestra era. Pronto creció la semilla depositada por el discípulo de San Pedro, y sus primitivas comunidades gozaron de un gran vigor. Prueba de ello es el magnífico sarcófago paelo-cristiano encontrado en la barriada de Alcaudique en 1925, datado en el siglo IV de nuestra era, y que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional. La invasión musulmana supuso el quebranto de esta tradición, con la consiguiente merma de las comunidades cristianas, prácticamente extinguidas en el siglo XII. La reconquista posibilitó la restitución de la fe católica, erigiéndose las parroquias virgitanas el 15 de octubre de 1501, mediante el decreto emitido al efecto por el Arzobispo de Sevilla, D. Diego Hurtado de Mendoza. La difícil convivencia durante el siglo XVI de los credos cristiano y musulmán, encontró su punto de inflexión en la Navidad de 1568, con la sublevación de los moriscos. Tras los martirios de las "Navidades de sangre", la nueva sociedad repobladora buscaría un referente religioso capaz de aglutinar la devoción de vecinos originarios y repobladores

   En este contexto llegan a Berja, en el otoño de 1588, dos ermitaños de remota procedencia, Domingo de San Juan y Juan de Santa María. Con las limosnas recogidas en el pueblo, fundaron un santuario sobre las ruinas de una pequeña iglesia que existía en el despoblado paraje de Pixnela, al pie de la Sierra de Gádor. En ella "pusieron por ynsinia en la dicha ermyta una figura de talla de Nuestra Señora con sus bestiduras de altura de poco más de media bara de alto", a la cual dieron el nombre de Ntra. Sra. de Gádor, por encontrarse al pie de la sierra del mismo nombre. Pronto apareció entre los virgitanos la devoción a la nueva imagen, subiendo los sacerdotes de la Parroquia de la Anunciación a darle culto en su ermita.

    Cuatro años después, en 1592, los ermitaños decidieron abandonar la villa para entrar en una orden religiosa, cediendo mediante escritura publica la ermita y la venerada imagen al pueblo de Berja, a cambio de una limosna. Constituye este acto una de las principales claves para entender el fenómeno de Ntra. Sra. de Gádor, pues a partir de entonces la sagrada imagen pasaba a ser propiedad del pueblo, que celosamente velaría a través de los siglos por el cumplimiento de lo establecido en el protocolo de cesión. En él, los ermitaños ponían como condición respecto a los enseres de la ermita (incluida la imagen de la Virgen) "que siempre esten en ella en sin poderse sacar a parte alguna, ni a la yglesia parroquial de esta villa". A la par se constituía la Hermandad de la Virgen de Gádor, que transcurridos más de cuatro siglos, sigue hoy aglutinando a los virgitanos en derredor de la celestial señora.

     Desde esas remotas fechas del siglo XVI, la ciudad de Berja la venera como patrona,  pues si bien no existe Bula especial que así lo conceda expresamente, existe un decreto expedido por Urbano VIII, que declara legítimos patronos de los pueblos los elegidos por éstos antes del 23 de marzo de 1630, fecha para la cual Berja llevaba más de cuarenta años proclamando el patronazgo de María Santísima de Gádor.

     La veneración a la sagrada imagen pronto adquirió un carácter supracomarcal, que hoy mantiene, extendiendo su "territorio de gracia" a la provincia de Almería y parte de la de Granada, sobre todo a las localidades comprendidas en la baja Alpujarra. Muy especial veneración le tributan desde antiguo poblaciones limítrofes con Berja, como Adra, Dalías o El Ejido. Así lo testimonia en su Novena D. Francisco González: "es muy frecuente el número de personas de Adra y Balerma, que vienen a este Santuario a cumplir sus votos por haberse librado de los peligros del mar. De más frecuente adscripción, también peregrinan al Santuario muchas Hermandades de la provincia, entre las que destaca la del Rocío de Almería, que lo hace con carácter anual. Del mismo modo, la ermita de Gádor fue designada por el obispo como punto donde lucrar las indulgencias plenarias durante el Año Santo de la Redención de 1984 (el 25 de marzo de aquel año se realizó una peregrinación a nivel de toda la diócesis), y el Año Santo Mariano de 1988. Así mismo ha sido siempre frecuente la presencia en el santuario de los arzobispos de Granada (cuando Berja pertenecía a aquella diócesis) y los obispos de Almería, llegando incluso a ser visitado en 1985 por Monseñor Inocenti, Nuncio de Su Santidad en España

Texto enviado por Antonio C.