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 VIRGEN DEL ROCIO - ALMONTE (HUELVA)

    El 29 de Junio de 1653, día de San Pedro, Nuestra Señora de las Rocinas es nombrada, en una Función Solemne, Patrona de la Villa de Almonte, y al mismo tiempo, los hermanos allí presentes prestan solemne juramento de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, adelantándose casi dos siglos al dogma que después instituiría la Iglesia. A partir de este momento se comienza a llamar a la Virgen con el nombre de Rocío, en vez de Rocina, nombre que posteriormente, también tomará la aldea donde se venera la Imagen. El nuevo nombre hace alusión a que la Virgen del Rocío es la Virgen de Pentecostés, por lo cual se traslada también la fecha de la fiesta de la Virgen, del 8 de septiembre, a la solemnidad de Pentecostés.

   El Rocío, uno de los centros más importantes de religiosidad popular y de devoción mariana en la actualidad, cuyo centro es la Virgen del Rocío, Virgen de Pentecostés, hunde sus raíces a finales del siglo XIII, coincidiendo con la reconquista de esta tierra a los árabes y su recuperación para la cristiandad.

   El lugar que hoy conocemos como El Rocío, da nombre no sólo a la Virgen, sino a una aldea y a un territorio concreto que no siempre se llamó así. Ni su configuración paisajística, ni su demarcación y dependencias administrativas fueron siempre las mismas.

   Alfonso X "El Sabio", conquista esta tierra a los árabes, a cuya jurisdicción pertenecía al reino de taifa de Niebla. En 1582, el Concejo de Almonte adquiere las tierras denominadas, Madre de las Marismas, junto a la Ermita, con todo lo que hoy es ruedo de la aldea, quedando esta zona no sólo ya término de Almonte sino propiedad de su municipio, quien sigue siéndolo en la actualidad.  A escasa distancia de la Ermita dos grandes cazaderos reales: Lomo de Grullo, término de Hinojos; y la Rocina, donado al Duque de Medina Sidonia, Señor de la villa de Almonte y a la vez Conde de Niebla.

   Toda esta tierra señorial, donde se enclava la Ermita, estaba atravesada por caminos muy transitados que se cruzan a escasos metros de esta, convirtiéndola en lugar de encrucijada que será vital para que se propague con facilidad la devoción a la Blanca Paloma.

   La Ermita es también lugar equidistante de poblaciones de tres provincias: Huelva, Sevilla y Cádiz que convergen en este enclave, extendiéndose rápidamente la devoción por las poblaciones de las comarcas más próximas: Aljarafe sevillano, con Villamanrique y Pilas, el Condado de Huelva, con La Palma y Moguer y Cádiz con Sanlucar de Barrameda o Rota.

   Son éstas las primeras poblaciones con Hermandades constituidas, después de la de Almonte que ya existía con anterioridad. Con el tiempo el escenario de la devoción se irá agrandando a lo largo y ancho no sólo del territorio andaluz, sino de otros muchos puntos de la geografía nacional.  En medio de todo ese conjunto paisajístico y vital, la historia del Rocío se va a dar de frente con lo que es, sin duda, el germen de la devoción rociera: la belleza serena y peregrina de una Imagen que transmite algo y que fue precisamente colocada allí, ya veremos como, pero con tal acierto que la semilla una vez más cayó en tierra abonada cuyos frutos, hoy se ponen de manifiesto.

   En 1262 Alfonso X "El Sabio" conquista Niebla y con ella toda su jurisdicción, a la cual pertenecía Almonte (Alyabal) con su actual y vasto término municipal.

   En 1335, se reúnen autoridades de las ciudades de Sevilla y Niebla para tratar asuntos concernientes a la división de los términos entre ambas jurisdicciones en un lugar denominado el Bodegón de Freyle o Fraile que "está en buen uso... cabo de una iglesia que dicen Santa María de las Rocinas". Este Bodegón, especie de venta, se encontraba frente a la Ermita en el lugar que hoy conocemos como la Canaliega.

   Hacia 1340 se escribe el "Libro de la Montería" tratado de caza escrito por Alfonso XI en el cual se cita también la Ermita de Ntr. Sra. De las Rocinas cuando dice: "...e señaladamente son los mejores sotos de correr cabo de una iglesia que dicen Santa María de las Rocinas et cabo de otra iglesia que dicen Santa Olalla". Siguiendo la cronología, otro documento fechado en 1349, nos relata el humilde legado de una vecina de Niebla llamada Urraca Fernández dejando dos maravedies a la "obra de Santa María de las Rocinas". Más adelante, concretamente un 25 de febrero del año 1400, se reúnen en la propia Ermita de Santa María de las Rocinas, autoridades de Sevilla y Niebla para firmar un acta de fijación de mojonera entre los términos de las villas de Almonte, Villalba, Manzanilla e Hinojos.

Mi amiga Horten en la romeria.

Mi amigo Fede en la romeria.