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 NTRA. SRA. DEL MONTE SANTO - VILLARLUENGO (TERUEL)

      Un hombre, injustamente condenado por la Justicia, vaticinó, en el momento de ser colgado en la horca de la loma de San Cristóbal en los lejanos tiempos de 1506, la aparición de la Virgen Santísima en estas abruptas tierras de Villarluen- go. Y así fue, pues el domingo 17 de agosto del año de la Natividad del Señor 1522, un pastor. Juan Ferrero, que buscaba muy de mañana unos cameros que se la habían perdido, vio sobre un cantal en la misma loma de San Cristóbal una imagen de la Virgen. Así empezó todo. Así vino la Madre de Dios sobre la Villa de Villarluengo y asi empezó a propagarse la buena nueva de la aparición de una pequeña escultura de la Virgen, de no más de once centímetros y tallada en piedra ónice. Su fama y su devoción llegaron a la ciudad de Valencia, donde en el convento de la Puridad hacía oración perpetua una monja franciscana de nombre María Jesús Balfagón, nacida en esta tierra que acababa de ser bendecida por la Madre del Salvador. Ella fue la fundadora de un monasterio de Vírgenes Franciscanas que en la montaña de la aparición; durante tres siglos, se consagraron a Nuestro Señor y se convirtieron en fieles guardianas de la sagrada imagen de la Virgen Aparecida, su nombre primero, y que después pasó a llamarse Virgen del Monte Santo, por-que Santo fue y es y será el lugar donde se ensalzó y veneró por todos los hijos de esta tierra.

    Los años, las guerras, las miserias humanas hicieron que se marcharan las Esposas del Señor y la Virgen pasó a la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, donde era venerada con intensa devoción, hasta que desapareció en la última contienda civil. Ya en nuestros días un escultor, un hijo de Villarluengo, Francisco Plana Oliver, basándose en fotografías, viejos grabados y mucho más en su memoria de amante de la Virgen, tiene el honor de volverla a la corporalidad, en madera de boj, para ser otra vez la Reina de esta tierra. Una cofradía vela por la continuidad de la tradición, celebrándose su fiesta el día 25 de agosto. Cuando vengas a Vjllarluengo, entra en la iglesia y después de rezar unas oraciones a la Virgen Madre y meditar delante del Santísimo, pues aquí están en la misma capilla, sal a fuera y de pie a la puerta del templo mira enfrente y verás el Monte Santo, y tu alma en silencio cantará como las venerables que estuvieron allí trescientos años:

 De esté Monte con victoria                                             

Haced, Virgen, que subamos

Hasta donde suspiramos

Que es el Monte de la Gloria

Donde sin pena ni llanto

Vive el alma consolada

Con alegre gozo canto

Vuestra aparición sagrada

Reina del cielo ensalzada

Oh Virgen del Monte Santo.

                             

                          Aportación de Adelaida Millán Climent.