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NTRA. SRA. DE LOS LLANOS - ALBACETE

    Apenas habrá un hijo de Albacete que desconozca los orígenes de la devoción a María Santísima de los Llanos y las circunstancias y pormenores del hallazgo de la Sagrada Imagen.

   Los escasos datos históricos andan deliciosamente mezclados con tradiciones piadosas e ingenuas leyendas populares, que hacen más encantadora la realidad.

   Existen dos versiones que intentan explicar la procedencia de la primitiva Imagen y su llegada a nuestra tierra. La primera suposición (poco digna de crédito) aventura que fue el propio Apóstol Santiago, quien trajo a nuestra Patria la talla de la Virgen Santísima, modelada por el mismo San Lucas.

   La segunda hipótesis, más verosímil, indica que la Imagen fue trasladada a nuestro pueblo por los soldados de Jaime II de Aragón, al conquistar esta región el año 1296, comenzando desde entonces el culto y veneración a la sagrada efigie de la Señora. Años después, en la época de las invasiones musulmanas, la Imagen fue enterrada, con el fin de librarla así del peligro de una profanación segura o, al menos, para no exponerla al trance de una desaparición completa.

   Expulsados los árabes de estos contornos asegura la tradición que, hallándose un día cierto labrador anónimo arando en el paraje denominado "Los Llanos" descubrió, con la reja del arado, en el hueco de la besana, una efigie pequeñita y rara.

   Sorprendido el sencillo labriego, la recogió envolviéndola cuidadosamente en una manta, con intención de que sirviera de juguete a su niña. Terminada la tarea, al llegar a casa, ya anochecido, el labrador vio con extrañeza, que la pequeña escultura había desaparecido. Al día siguiente, apareció de nuevo la Imagen en la obertura de un surco y el labrador, maravillado, la volvió a ocultar en la manta, anudando esta vez con prevención fuertemente sus extremos. Sin embargo, lo mismo que el día anterior, comprobó asombrado la desaparición de la efigie, a pesar de que el envoltorio continuaba bien sujeto. Intrigado el buen labrador por las misteriosas circunstancias del suceso, juzgándolo extraordinario y sobrenatural, se apresuró a comunicarlo a las autoridades eclesiásticas las cuales se trasladaron a Los Llanos y presenciaron la aparición, a flor de tierra, de la pequeña efigie, removida, como las dos veces anteriores, por la reja del arado.

   Ya no había duda de que se trataba del hallazgo milagrosa de la antigua talla de Santa María. Un cálculo de fechas ajustado a la realidad histórica de aquella época, según las deducciones de don Joaquín Sánchez Jiménez, sitúa el descubrimiento de la sagrada Imagen hacia el año 1447 aproximadamente.

   Como es natural, la noticia del maravilloso hallazgo se divulgó rapidísimamente. Y la Imagen comenzó a recibir culto, bajo la advocación de Santa María de Los Llanos. Con este mismo título se erigió después, en el lugar de la invención, una ermita costeada con limosnas y donativos de todos los habitantes de la Villa de Albacete y sus cercanías.

   El año 1632, el Ayuntamiento de la Villa acordó que todos los años se celebrase, el 16 de mayo, una función de acción de gracias por todos los favores y mercedes recibidos de la Virgen Santísima. Así nacieron los cultos solemnísimos del Novenario tradicional y, desde entonces, fue proclamada oficialmente, Santa María de Los Llanos, Patrona de la Villa de Albacete.

   Contribuyó a esta determinación un hecho altamente significativo. Siendo por aquellas fechas, mayordomo de la ermita Juan Reolid Godoy, decidió renovar los rostros de la Virgen y el Niño, notablemente deteriorados por la acción del tiempo y las erosiones sufridas durante los años que las sagradas Imágenes estuvieron enterradas. Juan Reolid sustituyó en secreto, las antiguas cabezas por otras nuevas, ocultando las primitivas en una hendidura abierta en el torso del busto de la efigie de la Santísima Virgen. El cambio no logró pasar desapercibido. Descubierta la maniobra sigilosa y suponiendo los fieles que la talla de la Señora había sido suplantada, se enfurecieron contra el mayordomo de tal manera que, sin la intervención directa del Corregidor de la Villa, se había provocado un grave conflicto.

   El enojo de los fieles se tradujo en creciente desvío y frialdad religiosa cada vez más acusada; pero un claro milagro obrado por la Señora en la persona del paralítico Blas Martínez, al visitar la ermita de Los Llanos para encomendarse lleno de confianza a la protección misericordiosa de la Madre de Dios, acrecentó la devoción de los fieles y el culto y la veneración a la Imagen retocada por el famoso mayordomo Juan Reolid Godoy.

   Como eran frecuentes los hechos prodigiosos obrados por intercesión de la bendita Imagen de Santa María de Los Llanos, se organizaban peregrinaciones a la ermita, llegando a adquirir verdadera importancia la celebre romería del 8 de septiembre -Festividad de la Natividad de Nuestra Señora- en la que se celebran festejos religiosos y profanos, cada año más concurridos y solemnes, dando esto origen a la típica y renombrada Feria de Albacete.

   En octubre del año 1672, los frailes descalzos de San Francisco fundaron un Convento junto a la ermita, encargándose estos religiosos de la custodia de la Sagrada Imagen. Cuando en 1835 se decretó la incautación por el Estado de bienes y propiedades eclesiásticas y la supresión de las Ordenes Religiosas, fue clausurado el Convento de Los Llanos y posteriormente derruido, el Ayuntamiento de la Villa de Albacete reclamó la sagrada efigie, que fue trasladada, con todas sus ropas y alhajas, a la Santa Catedral de San Juan Bautista. El 17 de marzo de 1936, preludio de la Guerra Civil Española, se produjeron en Albacete las primeras manifestaciones de violencia. Fue incendiada y arrasada casi totalmente por las tropas marxistas la Santa Catedral de San Juan Bautista. La Imagen de la Santísima Virgen de Los Llanos, salvada providencialmente del incendio, pudo ser trasladada al Templo de la Purísima, donde permaneció hasta el mes de noviembre, fecha en la que fueron nuevamente asaltados y saquearon todos los templos de la Ciudad. La escultura de la Patrona, decapitada y semideshecha, fue recogida por D. Joaquín Sánchez Jiménez y conservada en la Diputación Provincial hasta la terminación de la Cruzada.  En el año 1939, al iniciarse la restauración de la efigie profanada, se descubrió con sorpresa la cabeza de la antigua imagen incrustada en el interior del busto de la que había sido destrozada. Hoy pueden contemplarse, tal como fueron colocadas por el mayordomo Reolid Godoy en la hendidura del torso de la actual imagen, las venerables reliquias de la escultura primitiva, aparecida milagrosamente , siglos atrás en el labrantío de Los Llanos, junto a un papel con la siguiente inscripción             +

"Esta es la cabeza

de la Virgen de Los Llanos

que fue el principio de la devoción

de esta casa suya

y por ser de materia tan flaca

se hizo este cuerpo

y esta cabeza de madera".

Año de:

1631

Cabezas de la imagen de la Virgen con el Niño que se encontró el labrador en los llanos, se encuentran a la espalda de la imagen que está en el camarín.