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             VIRGEN DEL PILAR - ALBACETE

    Esta imagen de la Virgen del Pilar, Patrona de la Hispanidad, se venera en la Catedral de Albacete y todos los 12 de octubre se le pone un gran número de flores como muestra del cariño de estos hijos manchegos.

   Los albaceteños quieren tanto a la Madre de Jesús bajo la advocación del Pilar que se pueden ver varias de sus imágenes en distintos templos de la ciudad: Iglesia del Pilar, Iglesia de la Purísima y la Catedral.

   Anna Catalina Emmerich, tiene una visión, en los primeros años del siglo XIX, en la cual lo ve a Santiago Apóstol junto al río Ebro y también visualiza un rayo de luz muy brillante que cae junto al santo. Dice que ese rayo tiene un resplandor rojizo y que cambia los colores como los del  arco iris. En la parte superior  de ese rayo , donde se formaba  como un lirio abierto que señalaba con sus pétalos  a los cuatro puntos cardinales, estaba la Virgen, "de nívea blancura y transparencia, de mayor hermosura y delicadeza que la fina seda". La columna o pilar es uno de los grandes símbolos de la unión del Cielo y de la Tierra, de lo Alto y de lo Bajo. Es el Eje del mundo. La iconografía nos presenta a unos ángeles portando una columna sobre la que se coloca María, ante la presencia de Santiago. En la Virgen del Pilar está simbolizada  la presencia protectora de Dios, del mismo modo que en la columna  que acompañaba al pueblo de Israel en el desierto.

   La auténtica imagen que se conserva de la Virgen del Pilar es una efigie de madera, monoxila, en bulto redondo, de 36 cm. de altura, labrada según los cánones de la mejor escultura gótica europea de la primera mitad del siglo XV, por Juan de la Huerta (según estudios de María del Carmen Lacarra). Representa a María como Reina y Madre, coronada, con regio vestido gótico de gran recato, abotonado desde la cintura y con cuello alzado y también abotonado; es una larga vestidura ceñida por un cinturón con hebilla, abrochado a la altura de su lugar natural; por debajo del vestido asoma discretamente el final puntiagudo del calzado de sus pies, el derecho más visible que el izquierdo, algo retraído; una gran pieza de paño, que sirve a la vez de capa y tocado, sobre la cual ciñe la sencilla corona, la envuelve casi por completo y deja ver parte del peinado suavemente ondulado de su cabello; la mano derecha sostiene un amplio pliegue de este ropaje que, extendido desde el costado izquierdo de la Virgen, cubre todo su abdomen en un primer plegamiento, y la parte alta de su pierna derecha y casi toda la izquierda, en otro interior.

   Según la tradición, el día 2 de enero del año 40 d.C., la Virgen Santísima se apareció en carne mortal al apóstol Santiago y a un grupo de convertidos que se hallaban orando a orillas del Ebro y les manifestó su deseo de que se le diese culto para siempre en aquel lugar. Santiago y sus compañeros construyeron una capilla, que a través de la historia ha llegado a convertirse en la magnifica Basílica donde permanece su imagen.

   

    El amor mariano ha sido en nuestra historia fermento de catolicidad. Impulsó a las gentes de España a una devoción firme y a la defensa intrépida de las grandezas de María...Le impulsó además a traspasar la devoción mariana al Nuevo Mundo descubierto por España, que de ella sabe haberla recibido y tan viva la mantiene. Tal hecho suscita aquí, en el Pilar, ecos de comunión profunda ante la Patrona de la Hispanidad

    Palabras de S.S. Juan Pablo II ante la Virgen del Pilar

                                                                  Francisco Alonso.