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La
devoción en Hellín por Ntra. Sra. del
Rosario arranca con la Reconquista de la ciudad a manos
de las tropas cristianas en 1266. El ejército
llegó acompañado de frailes dominicos,
los cuales venían difundiendo el culto a esta
advocación mariana por todos los territorios
levantinos ganados a los musulmanes. Pronto fué
erigido un templo en su honor y, a finales del siglo
XVI, ya consta la existencia de una importante cofradía
bajo su patronazgo que aún hoy sigue en activo.
Existe una versión más fantasiosa
sobre del origen de la imagen que empezó a venerarse
por aquellos tiempos, leyenda que habla de un acontecimiento
milagroso protagonizado por la Virgen en mitad de las
luchas por el poder de la ciudad. Según la tradición,
estando ya Hellín bajo dominio cristiano, el
aún acechante ejército musulmán
pretendía asaltar el castillo aprovechando la
oscuridad de la noche. Justo en el momento del ataque,
una inexplicable y resplandeciente claridad surgida
de las entrañas del monte alertó a los
cristianos del peligro, malogrando la tentativa de los
infieles. Los habitantes de la fortaleza buscaron la
procedencia de aquella luz sobrenatural, encontrando
una hermosa talla de la Virgen junto a las murallas
del castillo. Fuera o no milagroso el origen de
la escultura, tras la Reconquista empieza a construirse
el santuario en honor a la Virgen del Rosario. Éste
se erigió sobre la antigua mezquita mozárabe
emplazada junto al castillo, en la parte más
elevada del casco histórico, siendo desde un
principio lugar de peregrinación para los habitantes
de la comarca. El templo ha sufrido numerosas reformas
en su dilatada historia como consecuencia de terremotos,
guerras y sucesivas ampliaciones, ofreciendo en la actualidad
una gran variedad de estilos artísticos. La esbelta
torre de esta iglesia, visible desde cualquier punto
de la ciudad, constituye en nuestros días todo
un símbolo para los hellineros. Junto con
San Rafael, Ntra. Sra. del Rosario ha sido siempre considerada
como patrona, pero el título no le fue concedido
oficialmente por el Obispado de Cartagena hasta 1907.
Este hecho queda ratificado en 1955, cuando se realizó
la Coronación Canónica de la imagen ante
miles de hellineros. La talla que actualmente se venera
no es la original, puesto que se perdió durante
la Guerra Civil, encargándose en 1939 una réplica
al escultor Fernández Andes. Se trata de una
pieza de madera policromada de gran belleza, conservándose
la antigua tradición de revestirla con suntuosos
mantos dependiendo de la celebración litúrgica
que acontece. Sus fiestas se celebran la primera
semana de octubre enmarcadas en la tradicional Feria
del Rosario, de gran renombre en toda la zona. También
se realiza una multitudinaria ofrenda floral a la patrona
cada 31 de mayo, con motivo del aniversario de su Coronación.
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