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El
origen de su devoción se remonta al siglo XII. La leyenda, como la de tantas
imégenes, dice que se apareció a un pastorcillo mientras cuidaba su rebaño en
la parte posterior del castillo y que le dijo que quería ser venerada en ese
lugar. Allí, aprovechando quizás las ruinas de un antiguo templo pagano, se
adecentaría una pequeñísima y humilde ermita en la que, durante muchos años,
posiblemente más de un centenar, recibió culto y veneración. Los favores o
milabros dispensados por la Virgen que había detras del Castillo, de los que
quedaba constancia en el Ayuntamiento, fueron tan sorprendentes y abundantes,que
su fama se extendió rápidamente por todo el territorio español y hay constancia
de que a visitarla acudieron gentes de casi todas las provincias españolas e
incluso de algún pais estranjero.
En la primera mitad del siglo
XVI, se contruye, como se dice en las Relaciones de Pueblos mandadas
hacer por FelipeII en 1,575, un suntuoso templo con la limosna que se ha
dado. En 1.578 se inicia una remodelación de ese suntuoso templo,cuyas obras
terminan en 1.595. Su planta basilical mide 36 x 16 metros y tiene tres naves
separadas por dos serie se siete columnas, cubriendo el techo un
excelente artesonado en perfectamente conservado. El año 2.004 se hizo una
importante restauración en la cúpula, cubierta y espadaña.
El camino que sube a la ermita
es un agradable y frecuente paseo durante las tardes de casi todo el año
y tañer la campana de su espadaña, tras una breve oración, un ancestral
rito.
Si no la conoces y quieres verte
sorpendido, visita la ermita y contempla la procesión del día 7 de septiembre
por la noche y la subasta del día 9.
Al tratar de restaurar la cara
de la imagen en 1.999, tras retirar todas las envolturas de escayola, vendas y
paja que cubría lo que constituía el cuerpo de la imagen, apareció una talla de
madera policromada, relativamente bien conservada que, según el profesor
restaurador,corresponde a la primitiva imagen de la Virgen de
Trascastillo.
Esta talla, inexplicablemente,
permanece oculta bajo los vestidos y manto de la actual
imagen. Avelino
Alfaro Olmedilla.
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