Con la llegada de
los trinitarios se realizó la iglesia y el convento. El lugar escogido para edificarlos fue en un lugar cercano al
lugar donde se encontró la Virgen, en la orilla del río Ojos de Moya, zona
cercana a la raya fronteriza con el reino de Valencia, todavía en poder de los
moros. Se localizaba frente a la cueva, entre el río y el caz del molino de
papel, propiedad de la Comunidad.
En el año 1516 la riada se llevó el
convento antiguo y la ermita. Se pudieron salvar la Virgen
y el Santísimo Sacramento. Estos fueron llevados a la iglesia parroquial de
Garaballa, donde permanecieron hasta que se edificó en la huerta, lo que sería
el nuevo convento.Éste se terminó en el año 1581. Las obras del
santuario continuaron más de dos siglos y medio. De las obras de la
bóveda de la iglesia y claustro, se pago la cantidad de 800 ducados. Los
Marqueses de Moya solicitaron permiso de enterramiento propio en la capilla
mayor de la nueva iglesia, y colocar sus escudos de armas.
La iglesia contaba, entre otras
cosas, de un órgano de gran calidad y de seis lámparas de plata, algo de lo que hoy en día no podemos
disfrutar.
El santuario de Tejeda estaba en
todo su esplendor en la segunda mitad del siglo XVIII.
En el siglo XIX sucedió la
evacuación de los monjes con motivo de la Ley de Desamortización de Mendizábal.
La iglesia y el convento quedaron en manos del clero secular y dependiendo del
Obispado de Cuenca, que envió un capellán.
En 1927, en la celebración del
septenario de Moya, se produjo un incendio en la iglesia
de San Bartolomé, donde se encontraba la Virgen, salvándose sólo su cabeza. Ésta
fue restaurada por el conquense Marco Pérez, quien hizo otra imagen
semejante.
Durante la Guerra Civil Española, en
los años 1936 a 1939, el santuario de Tejeda fue asaltado y saqueado,
deteriorándose la imagen de la Virgen, cuyos trozos fueron ocultados por el
alcalde "rojo" en su casa. Desaparecieron los objetos de valor, la biblioteca y
recuerdos históricos, incluso el cráneo del pastor Juan, que se encontraba en un
fanal puesto en un camarín de la iglesia. Fue utilizado, entonces, de hospital
de sangre del llamado ejército rojo. Éste fue adaptado para las
atenciones del hospital, tapiándose los claustros y derribando muros, haciendo
grandes salas para enfermerías. Después de la Guerra, la Virgen de Tejeda volvió
a su lugar. En 1944 lo transformaron
en casa de descanso y vacaciones para los estudiantes de
Salamanca. Hoy en día el convento es una hospedería, a excepción de la
iglesia.