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La imagen de la Virgen de la Soledad llegó a Caudete en el siglo XVIII por
encargo de una familia particular. Esta primitiva imagen fue quemada, al
igual que el resto de imágenes sagradas en Caudete, durante la Guerra
Civil. La imagen actual data del año 1941 y es un busto "encarnado" por el
pintor Juan Ibáñez. Los mantos que recubren este busto crean la sensación de
que nos encontramos ante una talla de cuerpo entero. De la primitiva
imagen del siglo XVIII se conservan las dos coronas, los siete puñales y el
corazón, todos ellos de plata. Las andas que hoy mantienen a la imagen sobre
la carroza datan de mediados del siglo XIX. Es de destacar que se conserva,
detrás de las andas, cubierto por el manto de la imagen, el escudo de
aquella familia que encargó la construcción de esta imagen. Actualmente
la imagen de la Virgen de la Soledad se venera en una capilla anexa a la
Iglesia Parroquial de Santa Catalina, y sólo sale la tarde del Viernes Santo
en la Procesión del Entierro, acompañando al sepulcro de Cristo Muerto.
Durante la Semana Santa es la Cofradía del Santo Sepulcro la encargada de
engalanar y procesionar la imagen.
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